“La gente que nos conoce se extrañaba que no investigáramos en tumores.

Con toda la cautela que hablar de cáncer exige, y por el cariño que tenemos a nuestros pacientes, les decimos: ya estamos en ello.

oHo nos sigue dando sorpresas, porque en Bioaveda las buscamos.

Si quieres innovar, no hagas siempre lo mismo;

pero vísteme despacio, que llevo prisa”.

Vicente G. Villarrubia
Director General y de I+D+i



Tribunas en Diario Jaén (13/04/10 y 20/05/10), cosas de la Rosario Pardo y el Manolo Molinos, y vídeo de la entrega Premio Milenio Jiennenses del Año a la Iniciativa

Tribunas en Diario Jaén (13/04/10 y 20/05/10), cosas de la Rosario Pardo y el Manolo Molinos, y vídeo de la entrega Premio Milenio Jiennenses del Año a la Iniciativa

Se nos acusa frecuentemente a los Científicos de estar metidos en nuestra Torre de Marfil, sin apenas conectar con la Realidad Social. Se nos tacha de Políticamente Incorrectos, porque decimos la verdad o procuramos que así sea lo que contamos, aunque a veces desconozcamos la realidad última de nuestras observaciones. Hay muchos Premios Nobel que vieron cosas que luego, con el advenimiento de técnicas más modernas, resultaron no ser tan ciertas como en principio fueron descritas. La apariencia es uno de los sesgos más importantes de la investigación. Por eso los resultados, y más en el caso de la Medicina, deben de ser frecuentemente repetitivos, y descritos por diferentes observadores.

Cuando la verdad que narramos es galante, se nos tacha de pelotas; cuando dolorosa para el que la escucha, se nos llama hideputa (por expresarme “suavemente”, a la manera Cervantina). Igual que a los periodistas.

En Bioaveda tenemos la suerte de hacer Medicina Traslacional; es decir, primero lo investigamos y luego lo demostramos en nuestros pacientes. Y tenemos la gran fortuna de ser galantes –que no pelotas- con los que nos han ayudado. Y este es el ejemplo de Diario Jaén.

Todavía desconozco los motivos que les llevaron a apoyarnos, pero creo que, tras arduas discusiones, creyeron en nuestro proyecto y, lo que es más importante, en las personas que componen nuestra empresa.

Queridos lectores de nuestra web: suelo levantarme y consultar todas las mañanas el New York Times y el Washington Post, y leer el País y El Mundo. Con estas lecturas consigo un empate político, que me sirve para declararme inocente ante las diversas realidades (irrealidades) descritas. En el fondo, los periodistas son como los científicos: tenemos el mismo riesgo de sesgo en la observación.

Luego me pongo a escribir hasta la hora del desayuno y, entre café y café, intento descifrar las conexiones entre las maquinarias sistémica y cutánea; eso sí, siempre consultando los artículos científicos de mi muy querido PubMed.

A las 9 llega la Hora Sagrada, el tiempo de lo Excelso y lo Sublime: el desayuno con mi Diario Jaén, al lado de la tostada con mi aceite y mi tomate rallado a mano [un día le tuve que explicar a un célebre cocinero que las batidoras calientan el tomate y disminuyen los licopenos]. Cosas de la Kábala.

Queridos lectores de nuestra web, leed el Diario Jaén (www.diariojaen.es) en internet; me lo agradeceréis; es como Primera Plana (Front Page de Billy Wilder; con el Matthau, el Lemmon y la Sarandon). En él se contienen las frases más amables y las más acerbas críticas racionales hacia su tierra. Van a ver ustedes a unos Matthau incorregiblemente perfectos en su labor; a unos Lemmon en la acracia de las noticias olivareras y sociales; a unas Sarandon en la lucha por el bienestar de su tierra.

Leerán como va el Olivar en su lucha por la subsistencia, y a políticos encaramados en la mentira de lo indefendible. No se pierdan las fotos: definen a las personas entrevistadas. Y verán óbitos de buena gente Jiennense; comuniones de niños vestidos de marinero y niñas aderezadas de adolescentes novias; jóvenes emprendedores que, sin un duro para empezar su labor, sonríen solamente porque el Diario Jaén les está haciendo una foto que dice: adelante, chavales.

Se que entre ellos (Comité de Redacción) tendrán sus cuitas al hacer el periódico del día siguiente; pero siempre sale como yo lo espero todas las mañanas: valiente.

Mis queridos amigos de nuestra web: no cuesta mucho pinchar www.diariojaen.es y empezar a ver la Realidad del Jaén y de la Andalucía que amamos los forasteros. Con todo el cariño que tengo a mi Castilla La Mancha, a mi Castilla La Vieja, a mi Cataluña en donde la hija de mi mujer se quiere ir a estudiar periodismo, a mi País Vasco de amigos inquebrantables, a mi añoradas Galicia, Santander, La Rioja, Asturias, Ceuta y Melilla; y a mis Canarias (mi hijo es del Tenerife) y mis Baleares (¡anda que el nombre no es bonito!); uno, como Toledano expatriado, no deja de sentir el calor de las venas cuando le nombran a Murcia, Extremadura y Cádiz; mi Cái.

Cuando sea viejo (ahora solo tengo 59 años), me iré a morir a mi Caleta. Bajaré desde la Viña y el barrio del Mentidero, para escuchar como las olas me acarician por Alegrías y Bulerías. En los albores del trasiego que conduce a la agonía, veré a Manuel Torres, a Manolo Caracol, a mi Lola Flores y a mis amigos Don Antonio Mairena y Don Juan Valderrama; a mi niño Camarón. Y a mi vera, cantándome, a mi Carmen Linares, la Argentina, mi Enrique Morente y mis chavales Arcángel y Poveda.

Lo demás son rechiflas.

Contaba mi abuela Celedonia, que cuando los padres del Gran Plácido Domingo iban con sus Zarzuelas por todos los pueblos de España, al recalar en Mora solían dormir en su casa (cosas de la Kábala). También lo hacía el Gran Domingo Ortega, que tenía una coletilla torera parecida a la de mi abuela. La historia, que siempre nos devuelve la humanidad que denodados políticos nos quieren arrebatar, hizo (o me pareció oír) que durante el terremoto que devastó el Hospital Materno-Infantil de mi querido Méjico, Plácido Domingo me dijera: ¡qué grande es el flamenco! Pero no estábamos para más; yo había dado una conferencia dos días antes, y ahora estábamos levantando las piedras para tratar de sacar vivos de donde no había: mujeres y niños. Se nos habían muerto los actores principales de los mecanismos que rigen la historia de la Evolución de las Especies.

Finalmente, les adjunto la opinión de dos Tribunas que el Diario Jaén, en el uso de su concebida libertad, tuvo a bien publicarme. De postre, un vídeo laringítico (vulgo, ronquera), en donde solamente dije lo que tenía que decir; cosas de la gripe, de los nervios y del cava helado. Mi amigo José Antonio Martín Mateos (ex TVE de telediarios) le hizo a mi escrito unos recortes por bajo (trincherillas de arte), que lo dejaron pintiparado.

Allí estaba mi Rosario Pardo, la tía del Dr. Mateo en Antena 3. El amor por su Jaén es tan grande, que tiene los ventrículos del corazón en su tierra, en tanto que las aurículas las reparte entre Madrid y Asturias ¡Qué ganas tengo de verte haciendo el papel de Dulcinea del Toboso (un sueño) o el de Electra! O lo que te echen, que para eso están las grandes actrices. Te remito un beso grande que Manolo Molinos, el Arqueólogo, me ha dado para ti. El tío acaba de descubrir dos nuevas tumbas: una ibérica en Arjona y otra, posiblemente Tartessa en Málaga. Como le estoy metiendo el hobby de la huerta ecológica, lo mismo te tiene que enviar sus productos para que se los vendas en tu tienda de Asturias. Vamos, que al Molinos le he puesto de sobrenombre El Picador. Pasa todo el día picando tumbas, y cuando llega a su casa se lía a picar en la huerta. Chalauras de los hombres; pero que bonitas.

Ya vi a mi viejecita Schiavone ganar Roland Garros (¡Forza Italia!). Ahora esperaré para ver a mi niño Nadal ¡Qué tío, el Niño!

Hasta la próxima.

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